sábado, 5 de junio de 2010

Un dia como hoy...


Por: Mariano Acosta



El 4 de junio no es una fecha más para el jugador más importante que nació en este país. Ese día “el pelusa” como se lo conocía en esos años, firmaba con uno de los clubes más poderosos de España, el Barcelona f.c..
La revolución que había en Catalunya era aún más grande que la que había generado otro argentino, un tal Alfredo Distefano, que luego por intermedio del Dictador Franco y una gran movida política recalaría en Real Madrid.
Los videos de este pibe de 22 años, en ese entonces, conmovían a todo el pueblo culé, que esperanzado soñaba con que este jugador de cabellera enrulada, hiciera en su equipo las maravillas que había hecho en Argentinos Juniors, Boca y la Selección Argentina.

Maradona y su magia llegaban a Barcelona para conquistar a los catalanes

La noticia llegaba con una España preparada para su Mundial, convulsionada y todo Maradona se las ingeniaba para robar todas las páginas de Barcelona, incluso las que correspondían a su propio seleccionado. Además era el portador del buen fútbol de la selección Argentina, campeona defensora del titulo obtenido en 1978.
El partido inaugural estaba al borde, era un 13 de junio y Diego se preparaba para su mundial, que finalmente no lo fue. En este Mundial Maradona jugó 5 partidos convirtió 2 goles y fue expulsado en el ultimo ante Brasil por una plancha impotente sobre Junior.
Lo que todavía se recuerda en Barcelona es la movida que se había originado por un jugador que sin la ayuda de la globalización traspasaba las fronteras de su país.
El pelusa, de ese entonces, en su paso por el club blaugrana tuvo la desgracia de contraer hepatitis, de la asesina y artera patada de Goicoechea y para coronarla una suspensión de 3 meses por el escándalo de la final contra el Bilbao. Todo esto jugo en su contra y no le permitió triunfar en España. Sin embargo Maradona jugó 36 partidos para los culés y convirtió 22 goles.
En 1984 el venturoso Joseph Núñez hizo un “negoción”, se desprendió del jugador por considerarlo caro (lo tenía que tener 3 meses parado por la suspensión) y lo transfirió a un equipo de poco nombre de Italia, un tal Napoli en el cual Maradona explotaría en su plenitud y en dos años se consagraría balón de oro y campeón mundial en México 1986.
Hasta hoy en día a un paso de Sudáfrica, el tal Núñez debe pensar “¡ojo! fue sancionado por doping, menos mal que lo vendí….”, en fin, era el gran visionario de su época.

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