martes, 22 de junio de 2010

A esta película ya la vi


“Loco”, “Titán, “San Palermo” o simplemente Martín. Así lo llaman su fanáticos, pero con cualquier nombre o apodo, él sigue demostrando el goleador que es.
Un capitulo más escribió en su película, esta vez nada menos que en un mundial, el sueño de todo “pibe”.
Apenas 10 minutos le alcanzaron para hacer historia, 10 minutos que durarán en su memoria y en el corazón de todos los argentinos por toda una vida -pensar que cuando falló aquellos penales frente a Colombia todos quisieron crucificarlo-.
Tal fue el impacto de aquel partido, que Martín no volvió a vestir la celeste y blanca hasta la llegada de Diego a la conducción técnica.
A fuerza de goles en los partidos del combinado local, más el famoso y tan hablado record en Boca, obligaron a Maradona convocarlo para jugar frente a Paraguay en Asunción; aquel día le toco entrar al final del partido para conseguir una hazaña y poder al menos empatar; pero todo quedó en un “uuuhhh” después del cabezazo en el área chica de Justo Villar.
Aquella hazaña se hizo esperar, el destino algo le tenía guardado a este loco que tiene la garganta gastada de tantos goles gritados.
Llegó el partido en River frente a un débil Perú, Argentina ganaba por la mínima y no podía cerrar el partido, un diluvio para mayor emoción caía del cielo- parece que el “Barba” quería montar una escenografía a la medida del “Titán”-, a los 45 dos cabezazos en el área y los peruanos empatan el partido, la lluvia ya se mezclaba con las lagrimas de los hinchas que no se movieron nunca a buscar un techo; pero… todos, hasta el Diego se olvidó que en la cancha estaba Palermo. Minuto 47 corner desde la derecha, Insua tira el centro, un mal rechazo vuelve a quedarle al “Pocho”, un desvío… y si, apareció esa zurda mágica cargada de gol para sentenciar el 2 a 1, para desatar el delirio de 40 millones de hinchas, para que “Diegote” se zambulla en la ya piscina del “Monumental”. “San Palermo” se manifestó y prácticamente abrochó la clasificación a Sudáfrica.
Era el final perfecto para la película, pero la ambición del “Loco” lo llevó a más, quedó entre los 23,-lo que ya es algo genial para un futbolista-, pasó Nigeria y no entró, llegaron los Coreanos -sean del sur o norte no se cual es la diferencia siguen siendo todos igualitos- y tampoco entró. Al final el último partido del grupo, los Griegos.
Fue a calentar junto a Tevez y el “Pipita”, sin embargo desde la gradas bajaba el “Palermo, Palermo…”.
Gol de “Micho”, el primer lugar ya estaba prácticamente asegurado, sin embargo el cuerpo técnico no se quería confiar. “Mancu” y el “Negro” llamaban a Higuaín, sin embargo Diegote rebelde por naturaleza los burlo y al 18 llamó.
El cronómetro marcaba que ya se jugaban 35 del segundo, la emoción de Doña Palermo y el hermano del “loco” eran inevitables, como si supieran que él escribiría una página más en el guión. ¿Instinto maternal? Puede ser. Le quedó el rebote del arquero cuyo nombre es imposible de escribir y de derecha la acomodó junto al palo, ese que antes le negro el gol a “Lio”. Lágrimas, esta vez no hubo de parte del jugador, pero los hinchas de Boca, River, San Lorenzo y todos los equipos argentinos algún llanto de seguro se les piantó


Por: Silvio Andrada Pedescoll

1 comentario:

  1. GRANDE PALERMO! El único de todos los jugadores del mundo que podría hacerme llorar


    No importa qué club lleve uno en el corazón, nadie puede negar que Palermo es lo más parecido a un héroe que tiene el fútbol. Un luchador de de la vida

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